lunes, 3 de noviembre de 2014

Te reto a que pases tiempo contigo mismo.



Dale caña. Pon a funcionar lo que hace de contrapeso en tu cabeza. No está ahí para decorar y sostener. No me sirve que me sepas argumentar la monarquía de ladrones o la república bananera. O que sepas gritar "queremos una vivienda digna". Ese cuento, nos lo sabemos, todos. Eso no te hace diferente. Lo que emociona, lo que me deja muda de sentimientos, es que te conozcas, que puedas pasar un rato a solas, tú, tu mente, tú, tus miedos, tú, tus retos, tú, tus ideas, tú, tu filosofía, tú. Acojona, eh? Pasar un rato a solas. Admitir, que las neuronas dejan de funcionar, admitir la autotraición. Admitir, que no sabemos que hacemos. Que improvisamos. Que no controlamos. Que el tic tac domina y pasa, y adiós al día. Y solo nos queda la critica fría.

Que a mi no me sirve, que sepas conjugar, que uses de manera decente cínico, crítico, irónico. No me dice nada. Ni mucho más que el par de páginas o libros que han pasado ante tus ojos. No sé si han quedado en tus pensamientos si quiera. Háblame de tí. Háblame de como vives lo que te duele, de como vives lo que te hace más fuerte. Háblame de aspiraciones, de lo que te hace diferente al personaje que se rige por el horario cuadriculado que circula en su día y cierra con una mentalidad estática, que no se sale del plan. Ni para pensar, ni para disfrutar. El modo planta, resérvalo para mirar el mar, porque es un paisaje que habla solo. Que no necesita de tus delirios de grandeza.

Para lo demás, dale caña. Pon a funcionar lo que hace de contrapeso en tu cabeza. Te reto a que pases tiempo contigo mismo. 


https://www.youtube.com/watch?v=bJ1QOsCqMMo

Cosas que disfrutas leyendo.




No me gusta el chocolate negro. En el tren un hombre de cierta edad se ha sentado a mi lado. No llevaba más que una guitarra y una chaqueta deshilada. Sus zapatos han recorrido cientos de caminos, aunque puede que no hayan sido con sus pies, quien sabe. Me ha sonreido y yo a él. La señora que estaba sentada enfrente mio se ha levantado haciendo una exagerada y disimulada mueca por el mal olor. Él me ha vuelto a sonreir. Le he preguntado de donde venía y si componía música. Se ha puesto a tocar y a cantar sin pedir nada a cambio, por puro disfrute. Me ha dado consejos buenos y otros más bien interesantes. Le he ofrecido mi merienda y me la ha intercambiado por un bombón de chocolate negro. Se acaba de bajar en Castelldefels. Es el bombón más rico de chocolate negro que probaré nunca.

Escrito por una jefa, disfrutado por una aprendiz. 

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