domingo, 26 de octubre de 2014

Thinking out loud.

Despertad. Abrid los ojos. Os estáis perdiendo la vida. Se están escapando las risas de verano y los abrazos de otoño. Que quizás el secreto de la vida va sobre NO intentar ser feliz. Que mientras coges el tren a las 7 de la mañana y te autocompadeces a tí mismo por lo pronto que suena el despertador en medio de tus dulces sueños, el amanecer se va y es un cuadro que mañana no será igual y ayer volviste a perdértelo.

Ayer era tarde y hoy pasa rápido. Espavila. Que la vida no se para sabes? Y menos por nuestras pequeñeces. No sé cuanto te han hecho sufrir. No sé quien ni cuanto te han decepcionado. Igual eres como yo, que etiqueto lo que me rodea constantemente. Para saber qué, cómo, cuánto. Para no llevarme una sorpresa. Para asegurarme la reacción. Por si acaso. Y luego pasa el "Y si?". Y si funciona? Y si mola?

Nos frenamos tanto que es.. ridículo en cierto punto. Al final del día todo va de si nos hemos tirado a la piscina o no. Si nos hemos parado a deleitarnos con el sol de invierno o de si por el contrario hemos agriado con nuestro pesimismo todo lo que nos podían ofrecer hoy. Las expectativas, no molan. Nada. Es mejor estar dispuestos a dejar que nos sorprendan. Y nos sorprenderán, creéme. Y a veces lo harán a mal. Y te querrás bajar del tren. Pero si te crees que por eso no hay que volver a subir. Apaga el mundo y vámonos, porque no vale la pena vivir esa vida muerta.


Yo he sufrido, tu has sufrido. Es mejor dejar las cartas sobre la mesa y admitir que estamos un poco rotos por dentro. Así que si quieres ves cogiendo las muletas, o no podrás seguir caminando. La vida se hace muy cuesta arriba si no sonríes porque hoy hace un día precioso. Si no dejas que la música acaricie tu piel. Si no te paras a sacarle una sonrisa al ser humano que se sienta a tu lado. Que nos encerramos tanto en nuestra burbuja personal que nos perdemos las mejores risas y los mejores momentos de los que van en el tren, quizás a nuestro lado, quizás en el vagón contiguo o en la estación más próxima.

Nos perdemos lo que es hacer felices a los demás. Y nos perdemos el estar un ratito a solas y dejar volar todo. Para reordenarnos. Y volver a tomar el rumbo.

Pero vaya, que no te estoy contando nada nuevo. Que tenemos que coger las riendas y echarle un par, porque yo por tí no puedo hacerlo. Solo puedes TÚ.

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